Tarde o temprano, muchos bajistas de jazz se preguntan si deberían pasarse al bajo de 5 cuerdas. La cuerda B grave tiene ventajas claras, pero también hay desventajas que rara vez se mencionan. En este artículo te doy mi opinión honesta.
Las ventajas del bajo de 5 cuerdas
- Acceso a notas graves sin reafinar: Puedes tocar Si♭, La, Sol♯ graves sin tener que bajar el clavijero
- Más cómodas las posiciones altas: Algunas frases que requerirían saltar a posiciones incómodas en el de 4 cuerdas son más accesibles en el de 5
- Versátil para géneros como gospel, R&B, funk: Estos estilos usan mucho las notas graves de la cuerda B
Las desventajas que nadie menciona
- El mástil es más ancho: Al principio, la mano izquierda se fatiga más rápido y las posiciones son más incómodas
- Requiere ajuste del amplificador: El Si grave (29 Hz) necesita un ampli con buena respuesta en bajas frecuencias para no sonar flojo
- El peso es mayor: Los bajos de 5 cuerdas suelen ser más pesados, lo que puede ser un problema en directos largos
- Para jazz acústico, el contrabajo sigue siendo rey: Ningún bajo de 5 cuerdas va a reemplazar el sonido del contrabajo en un contexto acústico de jazz
¿Cuándo tiene sentido el cambio?
El bajo de 5 cuerdas tiene sentido cuando:
- Tocas géneros que requieren frecuentemente notas por debajo del Mi grave
- Ya tienes una técnica sólida en el de 4 cuerdas y quieres expandirte
- El contexto musical (banda, escenario) lo requiere
El bajo de 5 cuerdas no tiene sentido cuando:
- Eres principiante y todavía no tienes firmeza en el de 4 cuerdas
- Tu contexto es principalmente jazz acústico o bebop
- Lo estás considerando “porque sí” o porque parece más profesional – no lo es si no lo necesitas
Mi recomendación
Domina el bajo de 4 cuerdas antes de dar el salto. La mayoría del repertorio de jazz estándar se toca perfectamente en 4 cuerdas. Si tu música empieza a pedir frecuentemente esas notas graves, entonces es el momento de considerar el cambio.
